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Muestras

La Piel Traslúcida

La primera exposición pública del artista en España presenta 8 pinturas de gran formato expuestas en Haimney Gallery en el pintoresco barrio de el Born, en Barcelona.

5 de septiembre de 2019 - 20 de octubre de 2019.



Por M.S. Dansey

Fascinado con las imágenes de las revistas de moda, Pabli Stein las toma por asalto, las hace suyas, sin dudas como una excusa para dar rienda suelta a su otra pasión, la pintura. La reconstrucción figurativa de esa imagen que lo obsesiona es una tarea que emprende con la dedicación religiosa de los pintores. Pero la imagen nunca llega a configurarse del todo, no llega a ser copia fiel de su modelo, porque en ese proceso, como sucede en el ejercicio de los placeres, uno nunca sabe dónde ni cómo se termina.

Stein emprende la tarea como un acto físico. La tela, que al principio sirve de lecho para el amor, al final delimita la escena de un crimen. Un crimen pasional, está claro eso. Y en este punto vale abrir un paréntesis y decir que cuando el sistema de arte está gobernado por un conceptualismo que bordea lo impersonal, esta libertad sensitiva se lee como una declaración de principios. No se trata de un acto automático, puramente emotivo. Se entrega a sus instintos, se deja llevar, se pierde; es cierto. Pero la suya es una entrega con los ojos bien abiertos, en la que el artista va examinando su práctica y como todo buen amante, permite que el tiempo transcurra suave, intenso. No sigue la lógica binaria que solo reconoce modo activo/pasivo. Se entrega al interregno de tensión que le provoca su objeto de deseo.  Su pintura responde a una pulsión primaria, la del taller; una suerte de incepción entre el artista y su modelo, de la que surge una imagen fresca, potente, desinhibida.

Sentimientos Encontrados

Una muestra grupal presentada por Quimera Galería. Dos obras del artista aparecen en la sala.

12 de noviembre de 2020 - 28 de febrero de 2021

STEIN (obras recientes)

Nuevas pinturas de Stein de la serie “noche abierta” con curaduría de Eduardo Stupia en la galería OTTO en el barrio de recoleta, en Buenos Aires.

19 de mayo de 2017 - 18 de junio de 2017



Eduardo Stupia, Abril 2017.

En la pintura de Pablo Stein parece manifestarse, o producirse, un cierto estado de conflicto, de conflagración entre elementos que pugnan por prevalecer unos sobre otros, sin que ninguno aparezca en última instancia como dominante. Y esto puede deberse a una decisión ordenada, a un programa estructural, o bien ser consecuencia de una cualidad interior del artista, debatiéndose entre fuerzas, magnitudes y movimientos que irrumpen y retroceden indistintamente en el territorio de la conciencia práctica pictórica, y que hacen del soporte y del lienzo una suerte de campo de batalla. Inequívocas figuras invariablemente femeninas y casi siempre de espaldas, o bien mostrando de soslayo un terso semiperfil, elaboradas a mitad de camino entre la referencia y la síntesis geométrica, a veces se metamorfosean en siluetas informes, en bultos extrañamente voluptuosos, y sobreviven forzadamente al embate de una convulsionada exudación de pintura chorreada, sopleteada, en una pelea disrruptiva de gruesas tachaduras, salpicaduras y brochazos. Si hubiera que ensayar una taxonomía de esos componentes, podría verse que provienen tanto de fuentes iconográficas muy pregantes e identificables – la retórica y los manierismos de la fotografía de modas, la estilización figurativa – como de diversos géneros y técnicas – la abstracción matérica,los prototípicos trazos, manchas, pinceladas salvajes y derrames de la action painting – y que también se nutren de términos que suelen concebirse como contrapuestos, en una polaridad donde el dilema, o la dialéctica, entre la acción y la reflexión vuelve a ser protagonista. Las texturas y los pigmentos, lo fluído y lo denso, lo corpóreo y lo atmosférico, el contraste y la mezcla, lo visible y lo ocluído, se unen y se separan, se coagulan y se diluyen, como los humores y las sustancias de una alquimia secular que se disputa la fisonomía temática y semántica de cada pieza, haciendo que sea ocioso, o imposible, detectar cual es la filiación última de ellas, como no sea la del choque de modalidades y estímulos si no opuestos, al menos dispares. Cuando aborda el collage de y sobre papel, y a pesar de seguir captado por esta distópica sintonía, Stein encuentra en ese medio una variante más moderada, como si el temperamento que exhibe en sus pinturas le impusiera ahora una pausa, un respiro, entre papeles de color cubiertos de purpurinas, hojas de calco empleadas como veladuras – equivalentes a las vaporosas nubes de acrílico que nublan los planos -, y fotografías disueltas en recortes mutilados sobre las que irrumpen de repente disparos de aerosol. Aquí se abre paso una zona de engañoso formalismo, donde los fervores paroxísticos dejan paso a una sensibilidad más elegante, menos desbordada. Y a la vez, en este terreno deliberadamente restringido, oculto tras una discreta decoratividad, y en los residuos de imágenes alteradas en sonoros efectos de superficie, acecha el rostro más puro, filoso y palpitante de un pintor pulsional y turbulento que, circunstancialmente recluído, prepara el momento de volver a la carga.

Color Oculto

Una importante exposición individual de 16 pinturas

20 de octubre de 2015 - 21 de diciembre de 2015



Introducción al catálogo por Eugenio Cuttica, 2015.

Pocos pintores logran un equilibrio entre los dos hemisferios. Una simbiosis energética entre la abstracción y figuración. Pabli Stein es capaz de lograr una síntesis entre lo que comúnmente se define como entes opuestos irreconciliables. La gestualidad sanguínea y hepática del artista logra crear vasos comunicantes entre la parte emocional y los canales intelectuales y demuestra la completud y su posibilidad.