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Bio

Pabli Stein (1986) vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina. Nacido en el seno de una familia dedicada a la fabricación y comercialización de indumentaria femenina, su acercamiento a este universo comenzó a desarrollarse a la par de su interés temprano por la pintura. Hoy, a través del lenguaje pictórico traducido en pinturas, collages o videos, la obra de Pabli Stein indaga el diseño de la moda y la estética publicitaria. En los inicios de su carrera participó tres años consecutivos (2010, 2011, 2012) del Premio Proyecyo-A destinado al apoyo de artistas jóvenes. Entre sus principales exposiciones se destacan su primera muestra individual en Europa, titulada La Piel Traslúcida, en la Galería Haimney (Barcelona, 2019), Form As a Context, una colectiva de artistas internacionales en el Museo Frost (Miami, 2017) y La Otra Luz en Espacio Enso (Buenos Aires, 2014). Asimismo, sus trabajos se exhibieron en distintas ferias internacionales junto a la galería Quimera: ARTEBA, SCOPE Miami, Art Toronto y Art Lima. En 2020 y 2021 realiza un proceso de investigación sobre su trabajo en el centro de Uberbau_haouse, ubicado en San Pablo, Brasil. Su obra ha sido incluida en los volúmenes Latinoamérica al Limite (Arte al Limite, 2014) y Circuitos del Arte (Arte Al Limite, 2018); Noche Abierta (Editorial Patricia Rizzo, 2021) es el primer libro dedicado excusivamente a su trabajo. La obra de Pabli Stein forma parte de colecciones privadas en Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra, Perú, Sudáfrica y Uraguay.  

Muestras individuales

2019  Pabli Stein: La piel traslucida,  Haimney Galería, Barcelona, España. Texto por Marcelo Dansey, curaduría de Irene Carbonari. [Catálogo]
2017 Pabli Stein: Obras Recientes, OTTO Galería, Buenos Aires, Argentina. Texto por Eduardo Stupía. [Catálogo]
2016 Pabli Stein: Los pies y la ventana (Site-Specific) Quimera Galería, Buenos Aires, Argentina. [Catálogo]
2015 Pabli Stein: Color oculto,  Espacio ENSO, Buenos Aires, Argentina. [Catálogo]
2014 Pabli Stein: La otra luz, Espacio ENSO, Buenos Aires, Argentina. [Catálogo] Texto por Eugenio Cuttica.
2013 Pabli Stein: Cada vez más cerca, Bisagra Arte Contemporáneo, Buenos Aires, Argentina. Texto por Patricia Rizzo.
2012  Pabli Stein: Upright Blood , WTC, Montevideo, Uruguay. [organizada por Bisagra Arte Contemporáneo]

Muestras grupales (Selección)

2020 Sentimientos Encontrados, Quimera Galería, Buenos Aires, Argentina.
2017  Form as a Context, Frost Art Museum, Miami, Florida, USA. curaduría por Bárbara Bollini.
2016 Bosquejar, esbozar, proyectar [tomo II], Quimera Galería, Buenos Aires, Argentina. Curaduría por Santiago Bengolea y Javier Aparicio. [Catálogo]
2015  Colección Patricia Rizzo,  Museo Evita-Palacio Ferreyra, Córdoba, Argentina.
2014 Antiarruga Granate Galería, Buenos Aires, Argentina. Texto por Natacha Voliakovsky.
2014  Pirámide Selva, Laboratorio de Festival, Buenos Aires Argentina.
2013 Aventura, 2Alas, Miami, FL, USA.
2012  Con-vivir, Zavaleta Lab, Buenos Aires, Argentina. [catálogo]
2011 Post,  Meridion AC, Buenos Aires, Argentina. Curaduría por Nicolás Sobrero.
2011 Bastidores Urbanos, Mural para la municipalidad de Tigre, Argentina.

Performances y Proyectos

2017 Stein & Muro, The Clubhouse, Buenos Aires, Argentina. Performance y videoinstalación en conjunto con Sebastián Muro.
2015 ARTEBA 2015, Proyecto A arte contemporáneo. Bs As, Argentina. Performance y videoinstalación en conjunto con Sebastián Muro.
2015 La Flor Militante (flower by Kenzo), Museo de arte decorativo. Buenos Aires, Argentina. Escultura y Performance.
2014 Noche y día, Quimera Galería, Buenos Aires, Argentina.
Performance y videoinstalación en conjunto con Sebastián Muro con la colaboración de Salvador Rivera concierto en vivo.

Premios

2012 Premio Proyecto A (11ºedición), Proyecto A arte contemporáneo, Buenos Aires, Argentina.
2011 Premio Proyecto A (10º edición), Proyecto A arte contemporáneo, Buenos Aires, Argentina.
2010 Premio Proyecto A (9º edición), Proyecto A arte contemporáneo, Buenos Aires, Argentina.

Educación

2020, Diplomado Arte y Sociedad: coordinado por Curatoria Forense,  Sao Pablo, Brazil.
2010-2017 taller de pintura coordinado por Daniel Callori, Buenos Aires, Argentina.
2014-15 Laboratorio de obra: coordinado por Claudio Roncoli y Mariana Rodriguez Iglesias, Buenos Aires, Argentina.
2004-2006 taller de pintura coordinado por Marcelo Buraczeck. Buenos Aires, Argentina.

Colecciones

Colección Amalia Lacroze de Fortabat, Argentina.
Colección Patricia Rizzo, Argentina.
Colección Mariela Ivanier, Argentina.
Colección Ignacio Bustamante, Perú.
Colecciones Privadas en Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra, Perú, Uruguay y Sudáfrica.

Muestras en las siguientes Ferias de arte

2020 ART TORONTO, Quimera Galería, Toronto, Canadá.
2020 ART LIMA, Quimera Galería, Lima, Perú.
2020 Art Palm Beach, Quimera Galería, Palm Beach, USA.
2020 ESTE arte, Quimera Galería, Punta del Este, Uruguay.
2019 ART TORONTO, Quimera Galería, Toronto, Canadá.
2019 ART LIMA, Quimera Galería, Lima, Perú.
2019 ESTE Arte, Quimera Galería, Punta del Este, Uruguay.
2018 SCOPE Art Show, Quimera Galería, Miami Beach, USA.
2018 Kunst for Alle, Kuvio.DK, Øksnehallen, Denmark.
2016 AAF Art Fair, Escarlata, New York, USA.
2016 L.A. Art Show,  Escarlata, Los Ángeles, California, USA.
2015 ARTEBA, Proyecto A arte contemporáneo, Bs As, Argentina.
2015 ESTE arte, Marte arte contemporáneo, Punta del Este, Uruguay.
2013 ARTEBA, Bisagra Arte Contemporáneo, Bs As, Argentina.
2012 ARTEBA, Bisagra Arte Contemporáneo, Bs As, Argentina.

Mi obra indaga el conflicto entre lo que se exhibe y lo que se oculta. Se desarrolla entre los campos de la pintura, el collage y el video. La imágenes se producen en la invasión de territorios, donde la presencia de un lenguaje evoca la ausencia del otro.

Tanto mis collages como las pinturas se nutren de fotografías relacionadas con la impronta de la moda y la estética publicitaria. La búsqueda comienza en revistas de papel donde la figura femenina se presenta de cuerpo entero, como un detalle o apenas un rastro. Guiado por el deseo, busco la impronta pictórica, que puede presentarse en una textura, una transparencia, el brillo de un textil o un simple contraste. Si alguna se ve demasiado obvia, la descarto; me seduce especialmente la ambigüedad de aquello que no se ve pero se sugiere. 

A partir de ese señalamiento es que compongo la imagen. Sea sobre papel o sobre tela, el proceso es similar, En el caso del collage, hago uso directo de los recortes y en el de la pintura, traduzco esas imágenes a las proporciones del bastidor. Después de eso, voy volcando gestos: desgarros, voladuras, tachaduras, empastes, barridos, derrames o goteos. 

Superpongo capas de color como si fueran capas de sentido hasta que la figura original se torna confusa y empieza a revelar el desgaste de la referencia. Al final, la imagen queda sumergida en una incógnita y el lenguaje pictórico, en cambio, se eleva casi como un personaje más. En mis pinturas el velo es más esencial que el objeto velado. En tiempos en donde todo se expone hacia afuera, mi intención es recuperar el brillo perdido de lo exótico: la fuerza de lo oculto. 

Textos

Con Pabli Stein uno puede permitirse la suspensión de preguntas categóricas ¿Esto es collage? ¿es pintura por otros medios? ¿apropiacionismo de última generación? Para esta edición de arteBA’12, Stein nos interpela con los recortes, selecciones y mash ups con que vamos construyendo nuestro archivo privado de la cultura, caprichoso y heterogéneo pero no por eso menos compartible. Pensemos en las imágenes que nos rodean desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, en todas sus versiones y soportes. Ellas conformarían el acervo universal y público de situaciones visuales posibles. Es evidente que de tan vasto este universo es imposible de abarcar. La obra de Stein pretende ser un conglomerado un tanto apretado y superpuesto de recortes de este cosmos. Su campo de acción son las revistas de moda y los retazos de telas estampadas. Sus composiciones hacen un recorrido pendular entre el collage y el decollage, entre la yuxtaposición de imágenes apropiadas y la exhibición de capas superpuestas, entre la restauración de una lógica distinta y la arqueología en tiempo presente. Con todo, propone caminos alternativos para los signos de la publicidad y la moda. Aquellos se muestran con la prepotencia del sentido cerrado, mientras que los conglomerados de Stein son signos abiertos, inconclusos. Toda figura aparece recortada, en algún punto tapada, parcialmente negadas. Podemos observar que de esta superposición de signos inacabados emerge uno nuevo, distinto y con su propias reglas, códigos que se alejan de la lógica publicitaria para hermanarse con el quehacer pictórico.

Lic. Mariana Rodríguez Iglesias, 2012

Pabli Stein: Elegía de la transformación

A la transformación de un fragmento mudo en imponente imagen sólo los distancia un par de recortes. Esta manera simple y a la vez de elaborada y compleja elección y selección está muy unida a la concepción en la que Pabli Stein entiende su trabajo.

Como se sabe, el collage es una técnica artística que consiste en ensamblar elementos diversos en un todo unificado. El término se aplica sobre todo a la pintura, pero por extensión se puede referir a cualquier otra manifestación artística, como la música, el cine, la literatura o el videoclip. Viene del francés coller, que significa pegar. Pabli parece tomar de más de una manifestación, sin duda su producción proviene y se relaciona con la pintura, pero la estética propia del videoclip es muy afín a sus composiciones, la fotografía cinematográfica y publicitaria aparecen como referentes y una manifiesta musicalidad asoma en sus narraciones visuales, las que se emparentan en un mix de compleja y contemporánea estructura.

Sus fotografías, o fragmentos de ellas reconstruyen imágenes que se vuelven icónicas en su totalidad críptica. A veces su elección se enfoca en una textura, un material, un halo de brillo, ciertos aspectos discordantes; el bello pecho de una fémina perfecta… el exceso de luz en una escena de playa, la profundidad de un color. Entre los elementos y de un modo intrincadamente despojado la belleza se presenta contundente. Asoma su mirada maravillada ante una simetría entre elementos disonantes, un rincón, el brillo de un labial o la desmesurada presencia de una joya. Una indagación que se nutre de muchas fuentes, estéticas diversas, pero siempre muy cuidadas y relacionadas en muchos casos con la moda y la impronta publicitaria.

Sus composiciones no abrevan en la exageración, o en aquellas imágenes que se presentan linealmente impactantes; como si la opulencia siempre debiera estar, pero adivinada, algo clandestina. Si algo se vuelve un poco obvio lo descarta, le gusta detectar. Un fino señalamiento más descubierto que manipulado.

Su objetivo se ha centrado a menudo en los dobles significados, aunque también podría decirse que el significado para él es complementario, que le interesan más bien las imágenes resultantes y lo que de ellas recibe y emanan. De esta manera considera las ilustraciones preexistentes y las fuentes de donde proceden para darles otra dirección, a veces poética, pero sobre todo estética.

Stein ha logrado algo importante con su producción, y lo ha hecho muy tempranamente en la evolución de su trabajo; y es que los collages son fácilmente reconocibles, inspiran un sentido de identidad que le es propio.

Ideas de gramática visual sobrevuelan y evidencian un conocimiento propio del voyeur que no se cansa, más aún, que se regodea en buscar y perseguir el encanto de lo mínimo. Como ha dicho Henry Thoreau: porque mi mayor habilidad ha sido necesitar poco.

Patricia Rizzo,
abril, 2013

Fascinado con las imágenes de las revistas de moda, Pabli Stein las toma por asalto, las hace suyas, sin dudas como una excusa para dar rienda suelta a su otra pasión, la pintura. La reconstrucción figurativa de esa imagen que lo obsesiona es una tarea que emprende con la dedicación religiosa de los pintores. Pero la imagen nunca llega a configurarse del todo, no llega a ser copia fiel de su modelo, porque en ese proceso, como sucede en el ejercicio de los placeres, uno nunca sabe dónde ni cómo se termina.

Stein emprende la tarea como un acto físico. La tela, que al principio sirve de lecho para el amor, al final delimita la escena de un crimen. Un crimen pasional, está claro eso. Y en este punto vale abrir un paréntesis y decir que cuando el sistema de arte está gobernado por un conceptualismo que bordea lo impersonal, esta libertad sensitiva se lee como una declaración de principios. No se trata de un acto automático, puramente emotivo. Se entrega a sus instintos, se deja llevar, se pierde; es cierto. Pero la suya es una entrega con los ojos bien abiertos, en la que el artista va examinando su práctica y como todo buen amante, permite que el tiempo transcurra suave, intenso. No sigue la lógica binaria que solo reconoce modo activo/pasivo. Se entrega al interregno de tensión que le provoca su objeto de deseo.  Su pintura responde a una pulsión primaria, la del taller; una suerte de incepción entre el artista y su modelo, de la que surge una imagen fresca, potente, desinhibida.

Por M.S. Dansey, 2019

En la pintura de Pablo Stein parece manifestarse, o producirse, un cierto estado de conflicto, de conflagración entre elementos que pugnan por prevalecer unos sobre otros, sin que ninguno aparezca en última instancia como dominante. Y esto puede deberse a una decisión ordenada, a un programa estructural, o bien ser consecuencia de una cualidad interior del artista, debatiéndose entre fuerzas, magnitudes y movimientos que irrumpen y retroceden indistintamente en el territorio de la conciencia práctica pictórica, y que hacen del soporte y del lienzo una suerte de campo de batalla.

Inequívocas figuras invariablemente femeninas y casi siempre de espaldas, o bien mostrando de soslayo un terso semiperfil, elaboradas a mitad de camino entre la referencia y la síntesis geométrica, a veces se metamorfosean en siluetas informes, en bultos extrañamente voluptuosos, y sobreviven forzadamente al embate de una convulsionada exudación de pintura chorreada, sopleteada, en una pelea disrruptiva de gruesas  tachaduras, salpicaduras y brochazos.

Si hubiera que ensayar una taxonomía de esos componentes, podría verse que provienen tanto de fuentes iconográficas muy pregantes e identificables – la retórica y los manierismos de la fotografía de modas, la estilización figurativa – como de diversos géneros y técnicas – la abstracción matérica,los prototípicos trazos, manchas, pinceladas salvajes y derrames de la action painting – y que también se nutren de términos que suelen concebirse como contrapuestos, en una polaridad donde el dilema, o la dialéctica, entre la acción y la reflexión vuelve a ser protagonista. Las texturas y los pigmentos, lo fluído y lo denso, lo corpóreo y lo atmosférico, el contraste y la mezcla, lo visible y lo ocluído, se unen y se separan, se coagulan y se diluyen, como los humores y las sustancias de una alquimia secular que se disputa la fisonomía temática y semántica de cada pieza, haciendo que sea ocioso, o imposible, detectar cual es la filiación última de ellas, como no sea la del choque de modalidades y estímulos si no opuestos, al menos dispares.

Cuando aborda el collage de y sobre papel, y a pesar de seguir captado por esta distópica sintonía, Stein encuentra en ese medio una variante más moderada, como si el temperamento que exhibe en sus pinturas le impusiera ahora una pausa, un respiro, entre papeles de color cubiertos de purpurinas, hojas de calco empleadas como veladuras – equivalentes a las vaporosas nubes de acrílico que nublan los planos -, y fotografías disueltas en recortes mutilados sobre las que irrumpen de repente disparos de aerosol. Aquí se abre paso una zona de engañoso formalismo, donde los fervores paroxísticos dejan paso a una sensibilidad más elegante, menos desbordada. Y a la vez, en este terreno deliberadamente restringido, oculto tras una discreta decoratividad, y en los residuos de imágenes alteradas en sonoros efectos de superficie, acecha el rostro más puro, filoso y palpitante de un pintor pulsional y turbulento que, circunstancialmente recluído, prepara el momento de volver a la carga.

Eduardo Stupía, abril 2017.